Botox, falsedades y verdades

31 Oct Botox, falsedades y verdades

La toxina botulínica o Botox es una sustancia con muy pocas contraindicaciones, sin embargo, sus propiedades se han ido desvirtuando poco a poco en los últimos años debido a rumores y creencias que se han ido extendiendo sobre todo a través de Internet. En realidad, el Botox es un medicamento seguro. Además, una vez realizado el tratamiento, el paciente puede reincorporarse a su rutina habitual de forma inmediata. La aplicación de toxina botulínica se puede realizar en un centro médico autorizado, y el médico responsable valorará las sesiones necesarias según cada caso y el periodo de descanso entre las mismas.
¿Cómo actúa y cuánto dura?
Se trata de un fármaco que actúa limitando temporalmente el movimiento de los músculos, y utilizado en pequeñas dosis tal como se hace en medicina estética, sirve para atenuar notablemente las arrugas. Éstas son consecuencia de las contracciones de los músculos, que dejan de contraerse gracias a la toxina. Pero aquí surge el primer miedo, en la palabra “toxina” y su asociación mental a algo ‘peligroso’, pero con la dosis apropiada es totalmente segura y, de hecho, se ha usado en medicina para distintas afecciones desde los años 60. En cualquier caso, se puede decir que casi todos los medicamentos en dosis elevadas son perjudiciales. La técnica que se emplea son las infiltraciones, suaves inyecciones intradérmicas sin necesidad de cirugía. Los resultados no se perciben de forma inmediata, sino que se observan una vez pasados entre dos y 10 días, aproximadamente. Los efectos de una nueva expresión facial relajada y joven pueden durar entre seis meses y un año, aunque también depende de cada caso concreto. El médico le recomendará cuando realizarse sesiones de mantenimiento.

Lo natural y antinatural
Son muchos los pacientes que apuestan por esta sustancia precisamente porque es un procedimiento temporal. La razón es que no quieren arriesgarse a que lo que hoy es un canon de belleza mañana parezca antinatural. Aparte de las posibles modas, una persona puede excederse en la aplicación de Botox y no hacer caso de los consejos de su médico sobre la moderación con que se tienen que utilizar estas infiltraciones. Aquí se encuentra el segundo mito a desmentir: “la toxina botulínica produce resultados exagerados”, ya que no es en absoluto así si se respetan las recomendaciones del laboratorio fabricante y las indicaciones del especialista en cuanto a cantidad y frecuencia de las sesiones. En esta línea, también es importante que la marca utilizada en el centro médico sea de alta calidad.

La expresión del rostro
La tercera de las creencias más comunes es que, tras este tratamiento, al paciente le queda un rostro “sin expresión”. La limitación del movimiento de algunos músculos de la cara para eliminar arrugas es un trabajo de precisión que requiere de un profesional debidamente acreditado. En este sentido lo importante es el quién. De un tiempo a esta parte han surgido falsos profesionales y clínicas fraudulentas que ofrecían este servicio y que han perjudicado a muchas personas. Pero si la aplicación se realiza en un centro médico homologado y bajo supervisión médica, el producto se administrará sólo en la medida necesaria y en unas zonas determinadas. Esto sumado a la pericia de un profesional titulado, evita riesgos de una posible mala praxis y como consecuencia se obtienen resultados óptimos que, por descontado, no provocan esa rigidez antinatural en los rasgos de expresión.

Efectos secundarios

Se ha llegado incluso a afirmar que “el Botox puede provocar una parálisis permanente”, pero esto no es así ya que la toxina botulínica tiene un efecto temporal y el músculo acaba recuperando su movilidad. También se han llegado a postular auténticas locuras como la posibilidad de muerte. La verdad es que hablamos de una sustancia con muy pocas contraindicaciones o efectos secundarios, y con una normativa especial que permite un control muy estricto en su aplicación. Se trata de un tratamiento que únicamente lo puede realizar un médico en una clínica autorizada por las autoridades sanitarias.


Dra. Nélida Grande
Colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética
CLÍNICA NÉLIDA GRANDE
Pi i Margall, 14
08208 SABADELL
Tel. 937 169 525

CLÍNICA DIAGONAL 

Carrer Sant Mateu, 26,
08950 Esplugues de Llobregat
BARCELONA 
Tel. 932 053 213

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