Cirugía estética, flechazos y jet lag

18 Sep Cirugía estética, flechazos y jet lag

Imágenes, sensaciones, puntos de vista, sentimientos… la mente se llena y nutre cada día de informaciones que nos evocan diferentes estados. Buenos y malos, o si hacemos caso a los terapeutas que afirman que estos conceptos antagónicos no existen, más o menos positivos. Sea por ese dichoso asunto de trabajo que aún no has zanjado, por los centelleantes subidones que se experimentan cuando hay amor del bueno, por ese pequeño susto que te ha quitado la atención de todo lo demás por unos momentos… No paramos, y lo necesitamos. Yo trabajo con cuerpos, cuerpos de todo tipo de hombres y mujeres que en sus cabezas han tenido un trauma, un deseo de mejora, un problema físico, que les ha llevado a decir que sí a la cirugía plástica y estética. Y luego la mente se para… por un instante queda en calma, silenciosa, pero expectante a los que vendrá luego. Porque luego volverá a juzgar y a alborotar. Esa misma pausa me recuerda al tiempo que paso en el quirófano –de momentos a minutos a horas… un lapso de quietud, donde la mente se centra en una sola cosa. La búsqueda. Mi búsqueda. La búsqueda del paciente. La imagen que se va transformando en algo tangible. Ya no hay dudas, sólo objetivos. Y alrededor oigo conversaciones, pero observo detenidamente y sigo con mi trabajo. Corre el reloj. No importa. En este momento tengo un flechazo. Me viene a la memoria una exposición de escultura que visité hace ya años. La gente que pasa y admira la obra. El pecho discretamente henchido del artista. Y ahí es donde comienza a cambiar todo. 
Y entonces tienes un gran jet lag sin tenerlo. En la percepción de quien has operado, has retrocedido en el tiempo.  En la tuya, te has adelantado. O al revés. Y entonces, de nuevo, la mente comienza a palpitar. Más flechazos. La rueda sigue. El paciente despierta… todo ha salido a la perfección. El contorno ha sido modelado, como en la antigua exposición. Y mi cabeza sigue, pero la de él (o ella) para. Está sosegada. Sonríe. Han pasado muchas horas pero lo ha conseguido. Poco a poco sabe que desaparecerá el mal recuerdo, ya ha pasado la estrella fugaz y se ha cumplido el deseo. A partir de ahora todo irá mejor.

Nélida Grande Mieza, cirujana plástica, reparadora y estética.

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