Cómo elegir un buen cirujano

16 May Cómo elegir un buen cirujano

¿Cómo encontrar al cirujano plástico idóneo para nuestras necesidades? ¿Qué se debe exigir? Éstas y otras preguntas relativas a la elección del mejor profesional a la hora de operarse para remodelar nuestro cuerpo, son muy frecuentes hoy en día debido a la gran cantidad de oferta, donde no en todos los casos se ofrece el mejor servicio. Lo primero y verdaderamente importante es que la persona interesada vaya a una clínica reconocida, con un cirujano o cirujanos reconocidos, y que tengan experiencia en la intervención o intervenciones a las que usted desee someterse. Para obtener esta información, puede consultar por Internet -siempre asegurándose de que está acudiendo a fuentes fiables, tanto si son páginas webs como foros-.

La primera visita

Es esencial que la primera visita se la haga un cirujano de la clínica o el cirujano plástico que le va a operar directamente, no un comercial del centro médico ni similar. En este primer contacto usted tendrá la oportunidad de informar al cirujano plástico acerca de sus objetivos, es el momento de sincerarse y comunicarse de la forma más abierta posible. Explique sin reparos el por qué toma la decisión de someterse a una intervención de cirugía estética, y de cuáles son sus expectativas. También es importante que ofrezca algunos datos sobre su tipo de vida; es importante conocer sus actividades habituales, si practica algún deporte, si lleva una vida más o menos sedentaria, si su trabajo habitual es más o menos activo, etc.  Con los datos que se obtengan de esta primera comunicación, nacerán las claves para ofrecerle un diagnóstico adecuado. Es el momento de examinarle minuciosamente, medir sus proporciones, analizar su físico y obtener respuestas. Su cirujano plástico deberá ser lo más realista posible e informarle de las posibles soluciones y de las técnicas más adecuadas, y le facilitará datos acerca del tipo de anestesia y del hospital o clínica donde se efectuará la intervención. Asimismo, el cirujano plástico deberá informarle de las condiciones del quirófano. Asegúrese de que el hospital cumple con todas las garantías y que cuenta con los servicios suficientes para afrontar cualquier imprevisto. No olvide nunca que su salud es lo primero. La comunicación cirujano-paciente debe ser lo más abierta y sincera posible, ya que en este primer contacto es cuando usted decidirá si el cirujano plástico que le acaba de examinar le ofrece la suficiente confianza para continuar con el proceso que ahora comienza.

En el caso de que, tras este primer encuentro, usted no haya quedado satisfecho con la atención recibida y la información facilitada, no dude en acudir a otro profesional. Si ese segundo tampoco estuviera a la altura de sus expectativas, pruebe con otro, aunque no es recomendable que vea a más de tres cirujanos, ya que al final puede sentirse confuso y este hecho puede ser contraproducente a la hora de optar por la persona más adecuada.

Sin lugar a dudas, debe rehusar trabajar con médicos que realizan las entrevistas telefónicamente o por correo electrónico, sin tener contacto presencial con el paciente. Nunca fije la fecha de una intervención quirúrgica sin conocer previamente al cirujano que estará en el quirófano.

Cualificación y comunicación

En el proceso de selección del cirujano idóneo para usted, debe cerciorarse si el doctor tiene la titulación necesaria para ejercer – Título de especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética-, y si es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE) de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) o de alguna otra sociedad de cirujanos plásticos de prestigio.Además de la cualificación necesaria, paralelamente hay que tener en cuenta aspectos más “personales” como laconfianza o el feeling que usted ha de tener con él o con ella. Esto es fundamental para que usted tenga tranquilidad, y no sentir inseguridades según se vaya acercando el momento. En este punto, tanto mujeres como hombres, comienzan a sentirse nerviosos: no se preocupe por ello, es normal que sienta nervios, así que guarde la calma y continúe hasta entonces con sus actividades diarias con total normalidad.

La forma de comunicarse del cirujano también es un factor a valorar. No se quede con nada en el tintero, pregunte todas sus dudas o preocupaciones: cómo será la intervención, cómo será el resultado, las cicatrices, si necesita anestesia general… Un buen cirujano responderá a todas sus preguntas de la forma mássincera, clara y específica posible. Recuerde que no existen los milagros. Un profesional reconocido no oculta datos sino que informa de las posibles complicaciones, o le dará una negativa si su petición sale fuera de los límites de la ética, puede perjudicar su salud o, directamente, cree que la intervención no es necesaria en su caso. Asimismo, nunca le presionará para decidirse con excesiva rapidez, lo cual si sucediese sería una señal de advertencia de las verdaderas prioridades del cirujano en cuestión.

La relación a la inversa (de él o ella hacia usted) también ha de tener las mismas características. Responda sinceramente a las preguntas de su cirujano, ya que éstas ayudarán al doctor a determinar la solución más adecuada a su problema, así como la técnica quirúrgica a emplear. No oculte información ni mienta por pudor, algo que a veces puede ocurrir sin darse cuenta -por ejemplo con cuestiones íntimas que se necesiten conocer antes de una operación vaginal de labioplastia-. Si le solicita informes médicos facilíteselos, porque a veces es necesario exámenes previos complementarios antes de realizar la operación (como por ejemplo una revisión oftalmológica, en el caso de la blefaroplastia o cirugía de los párpados). A lo largo de este proceso, sin embargo, si usted percibe que la persona que le está atendiendo le interroga o le pide documentación acerca de temas que puedan resultarle extraños, que puedan parecerle extravagantes para una consulta médica o que no tienen absoluto nada que ver con su estilo de vida, costumbres o salud, asegúrese de que esta actitud no está sirviendo a otros intereses que no son los suyos. Un cirujano plástico ha de tener, sin duda, una gran calidad humana y una moralidad intachable para desarrollar correctamente su trabajo.

El pre y el postoperatorio

Antes de entrar al quirófano, en todas las intervenciones quirúrgicas existe una fase de preoperatorio en la que su médico le debe informar de todo lo referente a su operación, así como darle las indicaciones necesarias que debe tener en cuenta y poner en práctica los días- y las horas- anteriores a la cirugía. Un buen profesional no le operará de un día para otro, sino que le preparará concienzudamente para cuando llegue el día programado. Le prescribirán pruebas tales como una analítica de sangre, una radiografía de tórax y un electrocardiograma, entre otras. Si no es así, y usted va a entrar a un quirófano de todos modos, este sería un buen momento para preguntarse si está eligiendo al mejor profesional. En un preoperatorio correcto, también le darán consejos que debe seguir lo más fielmente posible como, por ejemplo, dejar de fumar, ya que el tabaco es muy perjudicial y los tejidos necesitarán aportaciones extras de oxígeno para regenerarse con la mayor rapidez posible.

La información sobre el paso siguiente, el postoperatorio, usted también ha de tenerla previamente de boca de su cirujano, incluso desde la primera visita. Confirme con el profesional que le operará que, además de la excelente atención que usted ha de tener durante el ingreso hospitalario, después tendrá un postoperatorio correcto con todas las revisiones y cuidados necesarios, incluso durante todo el año siguiente tras la cirugía si ésta lo requiere así. Descarte de inmediato a los facultativos que le digan que dicho seguimiento se puede hacer a través de teléfono o e-mail. En contrapartida, usted sí ha de tener siempre dicha información de contacto para cualquier duda, pregunta, estado o incluso urgencia que quiera consultar en cualquier momento.

Por último, respecto a la fase postoperatoria, el paciente ha de saber a priori las posibles complicaciones o efectos secundarios que ocasionalmente puede sufrir en este periodo, y un buen cirujano le explicará todos ellos, así como el modo de advertirlos. Existen, sin embargo, otros síntomas – como hinchazón, inflamación, tirantez, molestias u otros sobre los que también han de informarle- que son absolutamente habituales y normales en los días, semanas y meses siguientes a la operación.

El “precio” de un bajo coste

Lo “bueno, bonito y barato”, como en el dicho coloquial, no existe en el campo de la cirugía estética de calidad. Los cirujanos o clínicas que ofrecen sus servicios con el precio económico como primer argumento no son seriamente recomendables. Es muy importante que su criterio de elección no se base en el coste, sino en la calidad. Piense que un buen cirujano con experiencia y prestigio no suele tener honorarios bajos. A esto hay que añadir el coste de la hospitalización, la anestesia, el equipo quirúrgico, los materiales…. todo ello ha de ser de primera categoría, y ello conlleva en la mayoría de las ocasiones un coste elevado que se reflejará detalladamente en el presupuesto que le facilitarán en su centro o clínica.

Someterse a una intervención de cirugía plástica o estética no es ningún juego, es una decisión que ha de tomar tras reflexionar sobre todos los factores a tener en cuenta. En este sentido, el desembolso que usted deberá realizar es un elemento más, pero éste debe ser un tema que, en la medida de lo posible, no condicione demasiado a la paciente a la hora de elegir un buen cirujano. Para tener una cierta tranquilidad en este aspecto, puede intentar ahorrar previamente una parte del dinero que después le va a permitir operarse, para que no tenga que reunirlo todo de golpe, o busque un modo de financiación para que usted pueda centrarse en lo realmente importante: su salud.

La base del buen cirujano

Todos hemos visto por televisión o leído en la prensa algunos casos incluso de fraudes, de mano de personas que se hacen pasar por médicos y que no tienen ni la cualificación ni la infraestructura necesaria para ejercer esta profesión. El precio excesivamente barato es una de las señas de identidad de estos farsantes, que están perseguidos por la ley.

Durante el proceso de escoger al mejor cirujano tenga en cuenta que no existe la ‘cirugía estética’ como especialidad médica única, sino que es una rama de la cirugía plástica, reparadora y estética (la titulación que ha de tener un profesional que lleve a cabo este tipo de intervenciones.) Según la SECPRE, esta cualificación conlleva, además de la licenciatura en Medicina y Cirugía, ejercer cinco años más de Médico Interno Residente en un hospital acreditado: un año en Cirugía General, otro en especialidades quirúrgicas afines y tres años específicos de Cirugía Plástica. Esta, junto con una amplia experiencia, es la base del buen cirujano. A ello se unen después todos los factores que hemos detallado en esta sección: su calidad humana y moral, su experiencia, buena capacidad de comunicación y empatía con el paciente, el excelente equipo médico que lo acompañe, los materiales de alta calidad que utilice, la categoría del hospital donde opere, que sea miembro de alguna sociedad de cirugía plástica de prestigio etc.

Asegúrese que el cirujano que finalmente ha elegido cumple, con nota alta, todos estos requisitos.

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