La rinoplastia o cirugía de la nariz

16 Abr La rinoplastia o cirugía de la nariz

En este nuevo artículo de nuestro blog hablaremos de la rinoplastia, una intervención muy demandada desde hace años debido a los beneficios que aporta al remodelar muy eficazmente el rostro de las personas. Al cambiar la estructura de la pirámide nasal, aunque a veces sea sólo ligeramente, se consigue una mayor armonía respecto al resto de la cara, obteniendo un resultado natural. Con la rinoplastia, se puede reducir el tamaño de la nariz, cambiar su forma exterior general, de la punta, o corregir el ángulo que hace con el labio superior (o con la frente), e incluso modificar la amplitud de los orificios nasales. Depende de cada caso en particular.

Existen dos técnicas a la hora de realizar esta intervención: la cerrada y la abierta. La primera es un tipo de intervención donde las incisiones se realizan desde el interior de la nariz ya que el cirujano opera a través de las fosas nasales, mientras que en la segunda técnica se levantan cuidadosamente los tejidos blandos que cubren la nariz, permitiendo el acceso a la parte interna. Para ello, se practica una incisión interna a lo largo de la columela, que es la franja de tejido que separa las aberturas de las fosas nasales y que está situada en la parte baja de la nariz. Una vez terminado este proceso de restructuración interna, se vuelven a superponer la piel y el tejido nasal, y se cierran las incisiones.

La rinoplastia es una intervención que puede llegar requerir retoques posteriores, aunque depende de la valoración final del cirujano. Esto es debido a la compleja estructura nasal y al modo de cicatrización de cada paciente. Por todo ello, el resultado final -que en realidad ha de valorarse tras un año- puede ser susceptible de retocar si la persona no ha logrado totalmente su objetivo.

El postoperatorio

Tras la cirugía, se colocan en la nariz unas férulas, una escayola, o tablillas, y también -si ha sido necesario- puntos de sutura que se retiran en próximos días. La férula consiste es una pequeña estructura metálica o plástica que se sitúa por fuera de la nariz, y que ayuda a conservar la nueva forma ósea. Asimismo, se suelen colocar tapones en las fosas nasales para mantener estable el tabique.

Durante las primeras 24 horas el paciente sentirá la cara hinchada, algo de jaqueca, y tendrá hematomas, pero estas sensaciones irán desapareciendo aproximadamente en 72 horas. Tras retirar las protecciones postquirúrgicas, se le administra suero fisiológico y una pomada tipo Rinobanedif para limpiar las costras. Este tratamiento tópico de cura podrá realizarlo posteriormente el mismo paciente en casa.

Dra. Nélida Grande
colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

CLÍNICA NÉLIDA GRANDE
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