Las infiltraciones más eficaces para el rejuvenecimiento facial

18 Mar Las infiltraciones más eficaces para el rejuvenecimiento facial


En ocasiones aparentamos más edad de la que tenemos debido a las arrugas que van apareciendo en la cara y al descolgamiento facial. Aparte de las soluciones que puede aportar la cirugía plástica -como el lifting-, en la medicina estética actual existen tratamientos realmente efectivos que, además suavizar notablemente las arrugas, atenúan en gran medida otras afecciones cutáneas como las manchas, las ojeras, las cicatrices o el acné. En esta línea, la Carboxiterapia destaca porque además de ser una técnica relativamente reciente, es una terapia versátil a la vez que efectiva en todas las aplicaciones que ofrece. Se basa en el procedimiento de la infiltración (microinyecciones bajo la piel), al igual que el Plasma Rico en Plaquetas con Factores de Crecimiento, otro tratamiento muy eficaz que regenera la piel desde dentro con unos resultados muchas veces espectaculares.

La Carboxiterapia consiste en la aplicación de CO2 (Dióxido de Carbono) con fines terapéuticos y estéticos por vía subcutánea. Se trata de una terapia gradual, natural y segura. Esta técnica en general tiene múltiples utilidades, que se pueden englobar en tres esferas principales: eliminar la grasa o la flacidez, mejorar estéticamente marcas externas de la piel, y rejuvenecer. Como tratamiento para la cara, es idóneo sobre todo en programas estéticos de rejuvenecimiento y de corrección de imperfecciones.

Para el primer fin, lograr un aspecto más joven, los efectos internos de este tratamiento son, entre otros, favorecer la microcirculación sanguínea y linfática -es decir, se incrementa tanto el transporte de nutrientes hacia los tejidos como la eliminación de sustancias de desecho celular-. Cuando dicho mecanismo no se desarrolla correctamente, y si además la persona ha ido perdiendo colágeno, es cuando surgen la flacidez y las arrugas. Es ahí donde la carboxiterapia juega un papel importante al estimular la producción y la reorganización de las fibras de elastina y colágeno. Con esta acción se mejora el tono y la elasticidad del tejido cutáneo. El resultado es una piel renovada y un aspecto más luminoso y joven, ya que se logra la reducción de líneas de expresión y arrugas en el rostro, cuello y escote. Y en lo que se refiere concretamente al tratamiento de la flacidez y el descolgamiento, con la carboxiterapia se obtienen muy buenos resultados para reducir las zonas faciales que presenten este problema. En general, un paciente que se realice este programa de rejuvenecimiento podrá observar que gradualmente la calidad del tejido mejora y la piel se vuelve más lisa y tersa. Para lograr estos efectos, se aconseja una sesión cada 7-15 días, con un total de entre cuatro a 10 sesiones según la necesidad de cada caso. Después, si su médico así lo diagnostica, es conveniente repetir la terapia a los seis meses o al año.

En cuanto a corregir las imperfecciones y marcas faciales, la Carboxiterapia actúa contra cicatrices, quemaduras, acné, pequeñas varices y arañas vasculares, entre otras, como por ejemplo las ojeras. Éstas contribuyen a potenciar el aspecto envejecido y apagado de la cara porque la piel de los párpados es tan delicada que manifiesta cualquier malestar físico o emocional. Las ojeras aparecen como resultado de la congestión vascular -debido a una mala circulación sanguínea- generando un exceso de pigmentación. En dichos casos las microinyecciones de dióxido de carbono (sobre todo si la ojera tiene un color azulado o amoratado) provocan una vasodilatación que mejora la circulación y oxigena el fino tejido del párpado inferior, aclarando su tono y tensándolo para eliminar sus características arrugas finas. Es importante que el paciente sepa que tras la sesión quedan los párpados hinchados durante unas horas -como tras no haber dormido o haber llorado-. Las sesiones se pueden hacer semanal o quincenalmente, depende de lo que estime más adecuado el especialista, y programar ciclos mínimos de entre cinco y 10 sesiones para obtener resultados eficaces.

Otra afección -incómoda, antiestética y en ocasiones hasta traumática- que mejora con la carboxiterapia es el acné, una realidad no exclusiva de adolescentes sino también de adultos. Con la aplicación de CO2 se reduce el proceso inflamatorio y se controla la proliferación bacteriana (causa directa de los granitos). Además, en cuanto a las marcas y secuelas cutáneas que dejan granos y espinillas, esta terapia combate la fibrosis (señal que deja el acné) y mejora la calidad de la piel ya que la oxigena. Para tratar este problema, al igual que para las cicatrices y quemaduras, el profesional debe practicar al paciente una sesión cada 10-15 días, estableciendo ciclos de entre cuatro y 10 sesiones.

Cómo optimizar el tratamiento
Para conseguir mejores resultados con la Carboxiterapia es bueno beber de dos a tres litros de agua el día de la sesión. Dicho día no se recomienda fumar, ni sumergirse en el agua, ni hacer ejercicio físico ni entrar en espacios como saunas o baños de vapor. No obstante, la carboxiterapia facial aumenta su eficacia al combinarse con otros tratamientos: cócteles de Mesoterapia (vitaminas para la piel), Plasma Rico en Plaquetas -PRP- con Factores de Crecimiento, Radiofrecuencia o terapia Fotolumínica, entre otros, y siempre aplicando las inyecciones de CO2 como último tratamiento del día. Entre dichas técnicas, sobresale el tratamiento PRP, tanto por su relativamente reciente aplicación en medicina estética como por su eficacia y el método natural de rejuvenecimiento que posibilita.

El Plasma Rico en Plaquetas con Factores de Crecimiento no conlleva riesgo de reacciones alérgicas y no tiene contraindicaciones. Se extrae una pequeña cantidad de sangre del propio paciente que es sometida a varios procesos con el fin de obtener plasma y otras sustancias regeneradoras, que después se vuelven a infiltrar mediante microinyecciones subcutáneas. Es entonces cuando el cuerpo produce una liberación de los llamados “factores de crecimiento”, unas proteínas que representan un papel clave dentro del proceso de reparación y regeneración de tejidos. Está indicado principalmente para personas mayores de 30 años que presenten una piel apagada y con signos de envejecimiento ya que, por ejemplo a nivel facial, se pueden reducir las arrugas y el descolgamiento en el contorno de ojos, en las mejillas, en el cuello o en la línea de la mandíbula, así como en el escote. Este tratamiento también es claramente preventivo, literalmente previene los signos de la vejez. 

En definitiva, su acción poco invasiva -con microinyecciones como la Carboxiterapia- consigue aumentar el tono, la luminosidad y la tersura de la piel, alisándola, pero siendo un tratamiento que únicamente puede ser prescrito y administrado por un equipo médico. De hecho, el PRP se comenzó a investigar con la intención de avanzar en la reparación de heridas quirúrgicas con el objetivo de regenerar los tejidos.

En cuanto a la frecuencia de aplicación, lo idóneo es realizar dos o tres sesiones al año, aunque depende del estado de la piel de la persona y la opinión del médico. En cualquier caso, la primera sesión sí se puede repetir poco después, a las tres o cuatro semanas, para acelerar los resultados desde un principio con toda seguridad. Aun así, los efectos no se ven de forma inmediata sino que hay que esperar una semana como mínimo, y para ver los definitivos hay que esperar unos 25 días aproximadamente. Tras las infiltraciones, se puede desarrollar un poco de inflamación, lo que es un signo de reactivación del tejido. Sin embargo, se puede usar maquillaje y cosméticos inmediatamente después.

Tratamientos previos y posteriores a las infiltraciones
A pesar de que las microinyecciones son en sí mismas poco invasivas, por los pocos milímetros que la aguja penetra en la piel, existen tratamientos indicados para “antes y después”, que preparan la piel y después la calman además de conseguir como valor añadido una mejor fijación de los resultados.Algunos de ellos son la Radiofrecuencia – Diatermia o la terapia Fotolumínica. Las sesiones de radiofrecuencia consisten en combatir la flacidez y el envejecimiento permitiendo rejuvenecer notablemente el rostro. Mediante un calentamiento gradual y la energización de las diferentes capas de la dermis, la radiofrecuencia consigue estimular los fibroblastos -células cutáneas- para que éstos generen un nuevo colágeno natural. Las aplicaciones con este tipo de aparato estético son indoloras, y el paciente tan sólo experimentará una leve sensación de calor en las zonas concretas donde se está realizando en ese momento el tratamiento. Por su parte, la terapia Fotolumínica o Fotodinámica se basa en el uso de la intensidad lumínica de los colores de las luces LED. Cada color actúa de diferente manera sobre la piel, estimulando sus capas más profundas, y ayuda a reparar los tejidos y a mejorar su calidad.

En definitiva, la medicina antienvejecimiento o antiaging realizada en un centro especializado y reconocido nos permite, con todas las garantías médicas, llevar a cabo retoques faciales sin necesidad de entrar a un quirófano.

Dra. Nélida Grande
Colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

CLÍNICA NÉLIDA GRANDE
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08208 SABADELL
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CLÍNICA DIAGONAL 

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