Las mamas femeninas tras el embarazo y lactancia

20 May Las mamas femeninas tras el embarazo y lactancia

Unas mamas bonitas pueden verse afectadas por muchos motivos y presentar un aspecto que la cirugía estética en la mayoría de los casos puede mejorar. Las malformaciones, las huellas paso del tiempo, y sobre todo tras los embarazos y la lactancia, son algunos de los casos que tienen solución, la cual puede variar según el perfil de cada paciente, a quien el cirujano ha de examinar minuciosamente para proponer la mejor técnica y tratamiento.

Existen modos de crecimiento del pecho femenino que tienen que ver con las propias experiencias de la vida: los embarazos y la lactancia materna en primer lugar, que hacen que las mamas crezcan y luego caigan por el efecto de la gravedad. Ante este problema en el campo de la cirugía estética se realiza una intervención de reducción o elevación de mamas, según el caso en concreto. Una operación de este tipo se lleva a cabo normalmente mediante una Mastopexia. El proceso consiste en recortar la piel y el tejido mamario sobrante y ajustarla hasta conseguir la disminución del tamaño del pecho y de su caída –llamada Ptosis-. Existen diferentes grados de ptosis: leve, moderada o severa. Cuando los senos, además, han perdido volumen, se puede colocar una prótesis. De este modo, el pecho quedará más voluptuoso, firme y erguido. 
En cuanto a las cicatrices de este tipo de intervención, dependiendo del grado de ptosis mamaria será necesaria una técnica u otra. A veces con una simple cicatriz periareolar (alrededor de la areola) es suficiente, sin embargo si su grado de ptosis es relevante, lo habitual es intervenir mediante la técnica en T invertida, que deja una cicatriz alrededor de la areola que baja hasta el surco submamario. La propia capacidad de cicatrización de la paciente y la pericia del cirujano es muy importante y, si todo se desarrolla correctamente, las cicatrices serán pequeñas líneas casi imperceptibles.
Otro de los casos, esta vez congénito, es el de las denominadas mamas tuberosas. El origen de éstas se sitúa durante los años de crecimiento de la niña a mujer, cuando, debido a una alteración genética, el tejido que cubre la glándula mamaria presenta una rigidez extrema. Por esta razón, crece sólo hacia delante y evoluciona hacia la zona de la areola, la parte más débil del pecho. Si se trata de una anomalía muy leve puede subsanarse con un implante, pero en casos más graves se procede a una remodelación glandular completa. En la mayoría de los casos, el procedimiento finaliza con la implantación de una prótesis.
Otras anomalías que pueden subsanarse con cirugía son por ejemplo  la asimetría mamaria (senos de diferentes tamaño o forma), las areolas muy grandes, lospezones muy sobresalientes o la ausencia de ellos, o la hipertrofia mamaria (pechos extremadamente grandes), entre otras. Estos casos suelen ser malformaciones genéticas pero que también se agravan por el paso del tiempo, los embarazos o la lactancia. El cirujano encontrará la mejor solución examinando cada paciente en particular, incluso cuando el problema es de la propia percepción personal de la mujer, a la que no le gusta el aspecto de sus mamas y desea mejorarlo. 

Dra. Nélida Grande
colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

CLÍNICA NÉLIDA GRANDE
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