Las mamas tuberosas

10 Oct Las mamas tuberosas


¿Cómo devolver su aspecto original a unas mamas que han cambiado su forma redondeada por una alargada o en forma de tubo? En este artículo hablaré de esta técnica que, en muchas ocasiones, permite resolver un conflicto psicológico derivado de tener esta malformación.

En la adolescencia, algunas jóvenes sufren una malformación en sus pechos que provoca que estos tomen una forma parecida a un tubo más o menos grueso, de ahí la denominación de mamas tuberosas. No se trata de pechos caídos, sino de una forma anormal de los senos que se agudiza en la madurez. La mama crece sólo hacia delante y evoluciona hacia la zona de la areola y el pezón, la parte más débil del pecho. Existen diferentes grados, algunos casi inapreciables y otros que pueden resultar traumáticos para una mujer, ya que pueden afectar a su estabilidad emocional y a su manera de relacionarse. El hecho de enseñar su cuerpo desnudo ante la propia pareja, o incluso a lucir bikini o bañador en la playa, son pruebas a veces insuperables para una mujer con este problema. El origen se sitúa durante los años de crecimiento de la todavía niña, cuando, debido a una alteración genética, la piel que recubre el pecho no tiene la elasticidad necesaria para extenderse y crecer de forma armoniosa y proporcionada. Sin embargo, la glándula mamaria continúa incrementando su tamaño mientras que no hay suficiente piel para cubrirla adecuadamente.

Ya hemos realizado un buen número de operaciones de este tipo. Si se trata de una anomalía muy leve, puede subsanarse con un implante, sin necesidad de otras técnicas e incisiones más complejas que se necesitarían en casos más extremos; por ejemplo, algunas pacientes tienen la mama retraída y presenta una apariencia de cono, caprina. En dichos casos, y en otros también considerados graves aunque en menor medida, es recomendable realizar una remodelación glandular completa, con el fin de reducir el tamaño de la areola y después devolver a las mamas su forma redondeada, armonizando los volúmenes de la glándula mamaria y logrando la distensión de la piel.

Habitualmente, el procedimiento finaliza con la implantación de una prótesis, que, además de incrementar el volumen de los senos, ayuda a su remodelación y a que tengan una apariencia mucho más atractiva. Lo más importante es que la mujer quede satisfecha con el resultado, y que la acción física de la corrección desemboque en un alivio psicológico definitivo.

Una gran preocupación: las cicatrices

Esta es una cuestión que frecuentemente me plantean mis pacientes. Dependiendo del grado de malformación, las cicatrices resultantes son diferentes. A menudo, la mujer sólo tendrá una simple cicatriz alrededor de la areola. Sin embargo, en otras intervenciones dicha cicatriz bajará hasta el surco submamario, es decir, la zona inferior del pecho que descansa sobre el tórax. La propia capacidad de cicatrización de la paciente es relevante, si todo va bien, las cicatrices se convierten en pequeñas líneas muchas veces imperceptibles.

Dra. Nélida Grande
colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

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