Reinventar el pecho

09 Dic Reinventar el pecho

Algunas mujeres que han padecido un cáncer que han tenido que pasar por quirófano para quitarse una de las mamas por el daño causado (mastectomía), tienen la solución a su problema en la reconstrucción del busto con cirugía. También es posible reconstruir un pecho que ha sufrido un importante traumatismo debido a un accidente, por ejemplo, o reparar anteriores operaciones defectuosas para así, reinventar y recuperar el pecho perdido y con ello la autoestima.
Existen dos tipos de reconstrucción mamaria: la inmediata y la diferida. La primera de ellas  -en los casos donde hay un tumor pero ya hayan finalizado los tratamientos químicos o radiológicos– consiste en realizar la operación en el mismo tiempo quirúrgico en el que se lleva a cabo la eliminación del tejido canceroso. En el quirófano, se coordinan dos equipos médicos (cirujanos plásticos y oncólogos), de modo que la paciente evita el duro proceso de quedarse un largo tiempo sin uno de sus pechos, porque que al salir de la cirugía ya tiene introducido el implante que le dará el volumen. El cirujano ha de buscar un resultado armónico y que las dos mamas sean de igual tamaño y forma -se puede valorar incluso la opción de tratar también el pecho sano si es necesario para lograr este objetivo-. En cuanto al segundo tipo de reconstrucción – la diferida- se da cuando la mujer ha pasado por un largo periodo de tratamientos (quimioterapia, radioterapia…) que puede haber durado muchos meses, y no ha podido someterse a una reconstrucción inmediata por razones médicas – o cuando la razón del problema es otra como un grave traumatismo-. 

Si nos encontramos ante esta situación, donde han pasado muchos meses desde que la mujer perdió la mama, al no haber tenido glándula mamaria durante ese tiempo, el propio desarrollo del cuerpo ha hecho que el tórax tenga una apariencia plana, y la piel exterior y el músculo pectoral mayor han quedado unidos. Por esta razón, habrá que crear poco a poco un espacio para que sea posible colocar un implante para reconstruir la mama. Ello se consigue con el Expansor Tisular, mediante el cual se inserta una bolsa expansora bajo de la piel y el músculo. Gracias a un mecanismo valvular, se inyecta periódicamente una solución salina que poco a poco llenará el expansor con el objetivo de que la piel se vaya estirando y así obtener un hueco para la futura intervención. Este proceso dura aproximadamente seis meses para que el espacio creado se consolide, y cuando ello ocurra ya se puede alojar la prótesis y retirar el expansor.


En general, el resultado de la reconstrucción mamaria suele ser muy exitoso y gratificante, pero es frecuente que la paciente note el pecho reconstruido más firme que el otro. Las pequeñas diferencias no se notarán con el uso de un sostén adecuado. Al principio necesitará reposo y se sentirá algo débil, notara sus pechos hinchados y tensos. Sin embargo, con el paso de las semanas la recuperación se hará cada vez más evidente y, con toda probabilidad, al mes de la intervención ya se sentirá con ganas de volver a sus ocupaciones normales. La mujer verá cómo vuelve su feminidad y poco a poco podrá desparecer en ella el posible miedo a mostrar su cuerpo desnudo. En la mayoría de las operaciones de cirugía plástica intervienen factores psicológicos muy importantes, pero, en la reconstrucción de mamas, más que nunca. El hecho de recuperar el busto, e incluso mejorándolo respecto al que tenía antes del cáncer o accidente, puede ayudar a que los trastornos sufridos sean más fáciles de superar.



Dra. Nélida Grande
Colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

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