Cómo cuidar (correctamente) un pecho operado

no golpear mamas

02 Oct Cómo cuidar (correctamente) un pecho operado

Unas mamas operadas no necesitan cuidados muy específicos o complicados. Durante el proceso de postoperatorio, por ejemplo tras un aumento de pecho, lo esencial es usar el sentido común para lograr el principal objetivo: proteger al máximo la zona. La finalidad es evitar que por algún incidente se dañe la mama mientras está en ese estado de recuperación. Aquí tienes, de forma resumida, algunos consejos útiles si quieres saber cómo cuidar (correctamente) un pecho operado.

No existe una “norma” general sobre el ritmo de recuperación tras una operación de pecho. Cada paciente es única en ello también. Tras la cirugía, las mamas atraviesan un proceso de postoperatorio que finalizará con el asentamiento de los resultados de la intervención. Y donde la paciente verá su pecho mucho más atractivo. Pero, ¿qué cuidados convienen hasta entonces?

Limitaciones al movimiento

Los movimientos bruscos con los brazos hay que evitarlos, así como el hecho de levantar objetos de peso. En general, el esfuerzo realizado con los brazos ha de ser el mínimo y evitando entrar en contacto con el área operada. Un mal movimiento y podemos golpearnos una mama. Mejor prevenir. Y en cuanto a gestos y acciones que conllevan actividad de las extremidades superiores -como conducir- estas pueden costar un poco al principio. Como valor añadido, este reposo “funcional” de los brazos disminuye la inflamación y acelera la

La zona pectoral, por descontado, debe permanecer también en reposo relativo, es decir, con movimientos naturales y suaves. Evita que la zona superior del tronco protagonice movimientos bruscos o experimente una gran tensión, por ejemplo con el deporte -no lo practiques antes de que pasen al menos dos meses-. Para que de ningún modo haya una rotación (desplazamiento) de la prótesis.

cuidar pecho operado

Huir de los golpes

La tarea de protección que tienes encomendada en este momento se destina, sobre todo, a impedir que tus mamas reciban golpes. Porque, además del dolor generado, puede perjudicar los resultados de una cirugía reciente. Por este motivo, si te acaban de operar y has recibido un golpe severo en el pecho debes acudir inmediatamente a tu médico.

Tal como hacíamos hincapié en el apartado anterior, lo importante es moverse sin brusquedad. Semana a semana, el riesgo de que un golpe fuerte afecte a la operación será mucho menor. La hinchazón inicial de las mamas irá disminuyendo poco a poco, y tras ello la paciente podrá lucir su nuevo pecho totalmente recuperada.

La sujeción adecuada

En lo que respecta al sujetador que se debe usar tras una cirugía mamaria. Este debe ser el que recomiende el cirujano, y utilizarlo hasta que este lo indique. Todo ello con el fin de no comprometer el resultado logrado en quirófano.  Este tipo de sujetador no podrá dejar de usarse mientras el pecho continúe inflamado. Es una condición importante para cuidar (correctamente) un pecho operado

En ocasiones también se puede recomendar una banda en las primeras horas (o días) tras la intervención. Pero después enseguida habrá que usar un sujetador especial que cubra todo el pecho. Los sujetadores indicados para el postoperatorio incluyen, por ejemplo, una abertura en la parte delantera -que facilita el acceso a la zona operada-. Hablamos de diseños que sujetan fuertemente las mamas pero de manera suave y delicada.

Hidrátalo

La piel, tras un aumento de pecho, además de estar inflamada está más “estirada”. Esto puede producir sequedad y sensación de tirantez. Y lo más beneficioso en este caso es aplicar una buena crema que hidrate la zona. Con esta medida, se ayuda también a que no aparezcan estrías.

hidratante de pecho

¡A dormir!

Y tras el día, descansa por la noche sin comprimir las mamas recién operadas. Duerme boca arriba. Y es idóneo que bajo la parte de arriba del colchón introduzcas algún cojín o similar para dormir ligeramente incorporada. Esta medida tiene como objetivo contribuir a que la inflamación vaya disminuyendo.

Con estas cinco sencillas pautas, más las que te dará tu cirujano, puedes cuidar (correctamente) tu pecho operado. Tu propio cuerpo te irá avisando de los movimientos que puedes hacer. Y cuando el periodo postoperatorio acabe, ¡sabrás que has protegido bien tus mamas!

Dra. Nélida Grande
colegiada nº 25.161
Doctora Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética

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