30 Mar ¿Con qué sueñan los perros y los gatos?
Dormimos con ellos, los observamos descansar y, a veces, los vemos mover las patas, las orejas o emitir pequeños sonidos mientras duermen. Esa escena tan tierna despierta una pregunta tan curiosa como irresistible: ¿con qué sueñan los perros y los gatos? No tenemos una respuesta exacta, pero sí varias pistas interesantes que nos ayudan a imaginarlo.
Sueños de lo más cotidiano
La idea más aceptada es que, como ocurre en los humanos, sus sueños podrían estar relacionados con aquello que viven en su día a día. Deirdre Barrett, en «The Committee of Sleep» (2001), planteó que los sueños suelen reorganizar experiencias reales, y esa hipótesis también puede aplicarse a los animales.
Si un perro pasa el día jugando, paseando o esperando a su familia, es razonable pensar que parte de esa vivencia aparezca después en su descanso.
En el caso de los gatos, el neurocientífico Michel Jouvet describió en los años setenta experimentos que apuntaban a patrones de sueño vinculados con conductas de caza, lo que abrió la puerta a pensar que sueñan acechando, persiguiendo o explorando.
¿Por qué importa que sueñen?
Más allá de la curiosidad, el sueño cumple funciones esenciales para la salud mental y física de los animales, igual que en los humanos. Un estudio publicado en Nature en 2001 observó que las ratas reproducían durante el sueño actividades realizadas durante el día, un hallazgo que refuerza la idea de que dormir ayuda a procesar experiencias y consolidar memoria.
Conforme a lo publicado en Frontiers in Psychology en 2020, las fases de sueño REM y NREM tienen un origen evolutivo distinto y cumplen funciones específicas en distintas especies. En otras palabras, soñar forma parte de una arquitectura cerebral muy antigua y compartida por muchos mamíferos.
Una ventana a su mundo interior
Por su parte, David Peña-Guzmán, en «Cuando los animales sueñan: El mundo oculto de la consciencia animal» (2023), propone mirar el sueño animal como una pista sobre su vida mental y emocional. Esa visión resulta especialmente sugerente porque invita a considerar que los animales no solo reaccionan al entorno; también lo procesan internamente, en este caso en los sueños.
Si convives con uno de ellos, la próxima vez que lo veas dormir profundamente quizá mires esa escena de otra manera: no está simplemente descansando, sino recorriendo, en silencio, su propio mundo interior.